Ruta hacia la libertad -
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14 mar Ruta hacia la libertad

A diario reflexiono sobre mi vida escribiéndolo en mi cabeza. ¿Se considera un diario?  La ambivalencia se apodera de mi, he pasado una larga época de mi vida perdido, sin rumbo fijo, es entonces cuando te das cuenta de lo difícil que resulta saber quien quieres ser. Sé quien soy, lo que no quiere decir que quiera saberlo, indagar muy dentro de mi es algo que me aterra, supongo que el miedo a que encontrar gana esta batalla.

El pasado me precede en forma de camino hacía un futuro. Mi ansia por descubrir nuevas experiencias siempre me ha llevado a nuevos terrenos y aunque no siempre hayan tenido un final feliz, soy de pensar que la victoria se mide en experiencia. Hoy tengo una sensación distinta, huele distinto.

Y es que esta vez la incertidumbre se apodera de mi, el descontrol deja al des a un lado y controla mi día a día haciendo la incógnita sinónimo de felicidad. De nuevo he emprendido un camino del que no conozco nada y a la vez me conozco, del que no veo el fin solo de pensar en la variedad de caminos para llegar a la cima, ya no tengo miedo a perderme, hoy huele a felicidad.

Necesitaba un refugio de lo cotidiano. Necesitaba descubrir como desaparecer en los momentos bajos y lo he encontrado en las pequeñas cosas. Esas grandes y pequeñas cosas que hacen del hoy un mañana como mi nueva compañera de aventuras que me ayuda a descubrir mi vida en forma de libertad.

Hace unos meses me encontré por casualidad o no con esta ya antigua furgoneta Vw transporter muy descuidada. Abandonada y en desuso, yacía entre otros vehículos casi apunto de pasar a mejor vida. Me la enseñaba otra persona que había perdido totalmente la esperanza de hacerla revivir.

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Tras unos muchos días de reflexión debatiendo la idea sobre como convertirla en mi nuevo segundo hogar junto con mi obsesión por la madera, me llevaron a lo que es a día de hoy, una casa con ruedas con la que poder descubrir cada uno de esos rincones perdidos que pasan desapercibidos en mi diario.

Han sido meses de búsqueda, de ingenio, de mucho trabajo. Eternamente agradecido a la incansable ayuda de una de esas personas que aparece justo en el preciso momento en el que lo necesitas, como si fuera capaz de leerte la mente, mi gran amigo Jordi.

Ahora suena esa melodía de guitarra al son de la ruta 66 viajando por carretera hacia algún lugar cualquiera, con la única predisposición de seguir descubriendo quien quiero ser, bajo un sentimiento de libertad y con la absoluta certeza de conducir por el camino adecuado hacía el mañana.

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Fotos de Cris Romagosa

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